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La Autodisciplina

La Autodisciplina

LA AUTODISCIPLINA

La principal diferencia existente entre un buen y un mal emprendedor es la capacidad que tienen los primeros de mantener la constancia a través de la disciplina. Esto significa dejar a un lado las quejas y las excusas, evitando cualquier tipo de discusión, y ponerte manos a la obra a buscar soluciones a los problemas encontrados. Tienes que mantenerte en constante evolución, absorbiendo nuevos conocimientos a través de nuevos desafíos, “hay que tener hambre de emprendimiento”, y la motivación y el coraje serán los motores que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos.

Ser emprendedor no es tarea fácil, no solo vale con querer ser independiente y tener una idea de negocio.

Así que ponte las pilas y trabaja estos aspectos fundamentales.

La Adrenalina del Emprendedor

Como ya sabemos, la adrenalina o epinefrina es una sustancia que genera nuestro cuerpo de forma natural ante situaciones de tensión, sean estas agradables o desagradables. En el caso de los emprendedores, la cúspide es alcanzada cuando creas un producto o servicio que resulta satisfactorio o que ayuda a satisfacer las necesidades sociales.

Hace un par de días leí un artículo sobre Alex Honnold en el periódico El País que me dio que pensar.(vincular). Para aquellos que no lo conozcan es uno de los escaladores más relevante del panorama internacional, lleva demostrando su valía a través de su actitud y su instinto de superación escalando sin cuerdas ni arneses las montañas más impresionantes de la geografía américa. En numerosas ocasiones ha sido tachado de suicida o temerario ante lo cual el muestra indiferencia, llegando a afirmar que los utensilios habituales de seguridad suponen para el un inconveniente mas que una ventaja. Incluso dentro del gremio de los escaladores, partidarios de la seguridad en este deporte le han llegado a considerar como egoísta al no pensar en el impacto que pueden llegar a tener sus acciones. Para mi, una persona que, a pesar de todo, ama lo que hace… sin saber responder, el mismo, porqué.

En emprendimiento muy difícilmente podemos llegar a ser tan temerarios, como Alex, pero de algún modo en algún momento tenemos que lanzarnos a la montaña con magnesio y sin arnés, simplemente, porque te lo pide tu cuerpo, la intuición, o como quiera que se llame. Luego te preguntan por qué lo haces, y te sorprendes a ti mismo argumentando que es, simplemente, porque te gusta, porque lo amas, porque “quieres”.

Esa es la adrenalina del emprendedor. La necesidad de escapar de ese estado de calma, de apaciguamiento, de bienestar que nos da nuestra zona de confort para escalar hacia lo desconocido y ponernos a prueba.

Aprende a vivir con algo incomodo

Cuando te aventuras en la vida del emprendedor te toca convivir con emociones y decisiones incómodas. A diferencia de los empleados que viven una vida tranquila, te tienes que enfrentar día a día con los nuevos retos y desafíos que van apareciendo, como si de una competición se tratase.

Los empleados quieren que les proporciones estabilidad, tus aliados que les presentes oportunidades y ventajas competitivas, mientras que, a ti, por ser emprendedor te va a tocar lidiar y solucionar los problemas emergentes.

Maneja tu adrenalina

Para lograr un emprendimiento sostenible necesitaras energía, disciplina y coraje.

Si quieres llegar a ser libre e independiente deja de discutir, deja de quejarte y poner escusas. Los emprendedores somos capaces de transformar la inseguridad en seguridad. Nunca dejamos de sentir inseguridad pero construimos seguridad para nuestro entorno. Convertimos el odio en amor. Las molestias en felicidad. La envidia en admiración y cambiamos tranquilidad por excitación.

¡Haz realidad tus sueños, no los de otro!

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