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Dejar De Emprender

Dejar de Emprender

Siete motivos para dejar de emprender y volver a trabajar para una empresa

Impuestos.

A pesar de las ayudas que se han puesto en marcha, la situación del autónomo español frente a otros países europeos sigue siendo mejorable. Aunque las cantidades pueden variar en función de las coberturas seleccionadas, la facturación y la actividad, por norma general tendrás que hacer frente a una cuota mínima de unos 260 euros / mes. A esto habrá que añadir un 21% de IVA en las facturas que emitas y unas retenciones del 20% de lo que ingreses. En el caso de ser un asalariado olvídate de todo esto y simplemente preocúpate de comprobar el último o primer día de cada mes si te han ingresado la nómina.

Papeleos y burocracia.

Las gestiones, aunque van mejorando gracias a la aportación de sistemas telemáticos, siguen siendo algo complicadas y largas. No sólo para el alta como autónomo, sino también a la hora de presentar trimestralmente las declaraciones del IVA, o la declaración de la renta una vez al año. Lo mismo ocurre si deseas pedir alguna ayuda o subvención. En el caso de que no tengas ni idea de los trámites, siempre puedes contratar una gestoría previo pago de la misma, lo que aumentará tus gastos.

Coberturas sociales.

Aunque recientemente se han presentado medidas para intentar conciliar la vida laboral y personal del emprendedor autónomo, lo cierto es que la comparación con un asalariado nos hace pensar en qué momento se nos ocurrió emprender. La baja para un autónomo es algo difícil de plantear, si tenemos en cuenta que, aunque legalmente sea posible, ¿quién trabajará y producirá por nosotros? En un ámbito empresarial, sin embargo, siempre estarás cubierto y el trabajo saldrá adelante.

La soledad y el poder apoyarte en otros.

El emprendedor, en muchas ocasiones, tiene que guisárselo y comérselo él sólo. Todos necesitamos desahogarnos en ciertos momentos con algún compañero, algo que resulta complicado si no hay nadie a tu alrededor.

Trabajo en equipo. En línea con lo anterior, si necesitas sacar adelante cierto volumen de trabajo no contarás con ningún apoyo. Además, tu creatividad en el trabajo se verá limitada, puesto que eres tu el único que podrá aportar ideas y propuestas a un proyecto, puesto que estás sólo.

Relación con grandes empresas y grandes retos.

El emprendedor se siente en algunos momentos que tiene un gran potencial y que, sin embargo, debido a los problemas anteriormente mencionados, no desarrolla grandes proyectos. El crecimiento profesional en una gran empresa es mucho mayor, así como los retos profesionales a los que se enfrentará, mientras que en una pequeña organización estos retos son menores.

Vida laboral y personal: que la familia te entienda es difícil.

Vacaciones limitadas o nulas. Imposibilidad de delegar en otros compañeros, largas jornadas laborales, problemas económicos por impagos o retrasos… Situaciones que un asalariado convencido no entenderá, o verá como un problema para la evolución de un núcleo familiar. Normalmente, el entorno acomodado en un puesto de trabajo te intentará convencer de que es mejor ser asalariado para tener unas vacaciones y jornadas laborales más estables

 

 

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